jueves, 30 de enero de 2014

"Criminalizan la portación de cara"

Es media mañana del martes, en general todos los agorenses realizamos alguna actividad dentro del taller. De repente, en medio de los preparativos para recibir a nuestro entrevistado, el capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense, Eduardo Lorenzo, entran en nuestro espacio varios jefes, como les decimos a las autoridades del SPB. 

   Preguntan si está todo bien y se retiran. Minutos después, llega Lorenzo, acompañado por el padre Gustavo, designado capellán desde hace 15 años capellán en esta unidad, que en la dictadura sirvió de purgatorio para los que después eran arrojados al río.
   
   Su saludo fue cordial, sin perder mucho tiempo. Comenzamos el ritual dinámico del reportaje. Pedro hizo un breve historial del Taller El Ágora: el significado de la doble inserción social, del concepto propio de los agorenses sobre la importancia de la libertad. Luego, Diego tomó a su cargo la coordinación de las preguntas que fuimos haciendo cada uno de nosotros. 
   "El problema, para el menor y su familia, empieza cuando el patrullero llega a la puerta de su casa", sentenció. 


-¿Cuál es su postura sobre la baja de la edad de imputabilidad?

   Como Iglesia, estamos totalmente en desacuerdo en bajar la edad. Desde mi capilla estamos preparando afiches con la imagen de chicos naciendo que son atajados por una persona que los  mete en un celular (camión de para trasladar detenidos). No podemos hacer cárceles para chicos. Están criminalizando la portación de cara. 

   El otro día, en la Unidad N1, de Olmos, comentaba otra imagen: si ven a Mauricio Macri con un cuchillo en la mano ensangrentada y un pibe tirado en el suelo, seguramente le preguntarán: ¿Qué le pasó, doctor?

-¿Cuál es la misión de la Iglesia en las cárceles?

   No es marquetinera. En una época el jefe del Servicio Penitenciario Bonaerese ofreció tener una cárcel católica. Yo no creo en las cárceles católicas, en cárceles confesionales. Lo cierto es que se invoca la religión cuando fracasa el sistema. Ninguna religión debería tener cárceles-en referencia a que la Unidad 25 es evangelista-. Nosotros colaboramos desde lo nuestro con equipos interdisciplinarios a la reinserción social. Igual, nos falta mucho, yo tampoco creemos en los liberados, yo hablo de los post carcelados, no creo que haya liberación. La idea nuestra es colaborar con él tanto adentro como afuera, pero es muy difícil. Hacemos lo que podemos. 

-En Río de Janeiro, el Papa le dijo a los jóvenes que deben hacer lío¿Qué sería en el contexto de la cárcel?

    Debemos hacer un lío sano, no es un ruido zoológico. Debe ser de construcción. Es un lío que pasa por generar cosas nuevas. Estamos en una sociedad signada por la violencia. Hay que hacer lo que se debe hacer para que haya personas que sufran menos. 

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